Disfrute de la paz y la tranquilidad de los Fiordos occidentales

Aún más al norte, se encuentran los Fiordos del Oeste, la región más salvaje y menos poblada del país, a excepción del centro. Su acantilados verticales como el Látrabjarg (444 m.) —el “Finisterre” de Europa— y el Hornbjarg (534 m.) quitan el aliento. Impresionante de contemplar es el salto de Dynjandi cuyas aguas parecen lamer el flanco de la montaña.

El pueblo de Ísafjörður, acurrucado en su fiordo, es el punto de partida para excursiones memorables, bien a pie, bien en kayak o en barco de motor.

Entre los destinos posibles: la adorable isla de Vigur, donde el tiempo parece haberse detenido, o bien, las orillas de los fiordos, hoy día desiertos de gente, donde una exuberante vegetación ha recuperado su dominio.

En varios pueblos, los pequeños museos singulares subrayan el carácter particular de esta región aislada, donde antaño se practicaba la brujería.

www.westfjords.is

Major towns

Ísafjörður, Bolungarvík, Patreksfjörður and Hólmavík

Regional airports

Ísafjörður, Bíldudalur and Gjögur

Major attractions

Látrarbjarg, Rauðasandur, Hornstrandir nature reserve, Ísafjörður, Patreksfjörður, Dynjandi

More info

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Otra Regiones

El Este

En el Este de Islandia, el visitante se sorprenderá por la variedad y los contrastes del paisaje. Aquí encontrará desde impresionantes fiordos hasta simpáticos y tranquilos pueblos pesqueros, desde fértiles y boscosos valles hasta fenómenos geológicos únicos. Y como telón de fondo, impresionantes montañas y – más allá – el glaciar Vatnajökull.

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Fiordos del Oeste

Aún más al norte, se encuentran los Fiordos del Oeste, la región más salvaje y menos poblada del país, a excepción del centro. Su acantilados verticales como el Látrabjarg (444 m.) —el “Finisterre” de Europa— y el Hornbjarg (534 m.) quitan el aliento. Impresionante de contemplar es el salto de Dynjandi cuyas aguas parecen lamer el flanco de la montaña.

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Reikianes

En Svartengi hay un centro didáctico de historia geológica: la Gjáin. A poca distancia está la Laguna Azul, con su mundo de vapores telúricos y sus famosas aguas curativas. Desde siempre la ocupación humana en Reykjanes se ha concentrado en la costa, con el mar como sustento.

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